jueves, 24 de septiembre de 2009

El Conejo Atómico

El Conejo Atómico no sabía que era un conejo atómico, no sabía que en cualquier momento podía estallar arrasando aproximadamente el área de una plantación de zanahorias. Los demás conejos sabían que el conejo atómico era un conejo atómico y sabían que en cualquier momento podía estallar arrasando aproximadamente el área de una plantación de zanahorias; y por eso no se le acercaban y no jugaban con él y no le convidaban zanahoria. Y el conejo atómico se ponía muy triste, pués nunca en su vida había abrazado a otro conejo. Y los demás conejos se compadecían del conejo atómico, pero nada, nada, podían hacer, porque el conejo atómico era un conejo atómico y en cualquier momento podía estallar arrasando aproximadamente el área de una plantación de zanahorias.





Un día el conejo atómico preguntó a los demás conejos: “¿Por qué no se me acercan?”. Y los demás conejos, desde la distancia aproximada del perímetro del área de una plantación de zanahorias, le dijeron: “Porque eres un conejo atómico y en cualquier momento puedes estallar arrasando aproximadamente el área de una plantación de zanahorias”. Entonces, el conejo atómico supo que era un conejo atómico y supo que en cualquier momento podía estallar arrasando aproximadamente el área de una plantación de zanahorias. Y decidió irse lejos, muy lejos, a donde apenas pudiera ser peligroso.







Luego de un tiempo, llegó hasta el lejano escondite del conejo atómico una linda conejita que al encontrarlo le dijo: ”Hola”. El conejo atómico, a su vez, le dijo: “Hola”, y agregó: “¿Es qué no sabes que soy un conejo atómico y que en cualquier momento puedo estallar arrasando aproximadamente el área de una plantación de zanahorias?”; y ella: “Sí, sí sé que eres un conejo atómico y sé que en cualquier momento puedes estallar arrasando aproximadamente el área de una plantación de zanahorias, pero me ha parecido tan triste tu historia que me enamorado de ti"; y él: “¿Pero puede nacer el amor de la compasión?”; y ella: “No sé, lo único que sé es que me quiero casar contigo y tener muchos conejitos”. Un leve y embriagante temblor de felicidad recorrió el cuerpo del conejo atómico y, entonces, estalló, arrasando poco más del área de una plantación de zanahorias.





FIN








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